El Sufrimiento no existe



El sufrimiento no existe. No me refiero al hecho de que exista o no en realidad, sino simplemente a la posibilidad de que el sufrimiento no sea real. Es una posibilidad que no contemplamos. Vivimos en un mundo donde el sufrimiento es “el padre”. Todo está diseñado para padecer lo mínimo posible. De una persona que sufre lo mínimo posible se dice que tiene una buena vida, pero aun así experimenta sufrimiento. Cuando tienes una vida con dinero, familia, casa, trabajo que te gusta – una vida perfecta –, siempre vas a estar sufriendo para mantenerla, existe el riesgo de perder. Llegados a este punto, podemos ver como el sufrimiento siempre está detrás de cualquier decisión que tomamos. Intentamos tomar entre dos decisiones la mejor, pero esa mejor es con la que menos vamos a sufrir.


Si miramos lo que ocurre hoy en día en nuestro mundo, vemos que estamos sufriendo. Los seres humanos sufrimos. De muchas maneras; cada uno sufre desde su propia vida, desde su propio parámetro, desde su propia visión. Hemos intentado durante miles y miles de años diseñar un sistema social, cultural, una vida, una forma de vivir, en la que no suframos. El resultado lo hemos denominado “sociedad del bienestar”. Un bienestar basado en el intento de protegernos del sufrimiento. Sin embargo, incluye irremediablemente el sufrimiento. Se sufre en estado de bienestar, incluso se sufre para mantener ese sistema. Por eso la crisis económica representa una gran amenaza porque amenaza a ese sistema del bienestar.


En ese tránsito de intentar descubrir una forma de vivir sin sufrimiento, vemos que a lo largo de miles y miles de años no lo hemos conseguido. No obstante, intentamos conseguirlo de la misma manera. No hay personas, o muy poquitas, que se planten, que se paren, en medio de su intento de encontrar la felicidad, de estar en paz, de no sufrir. Hay muy pocas personas que se planten ahí y empiecen a mirar alternativas, alternativas reales a sus historias cotidianas, a sus problemas, alternativas que les lleven a ver un nuevo enfoque, una nueva forma de comprender ese conflicto desde el cual se pueda descubrir una salida autentica. No un “he salido de este problema, menos mal, a ver cuándo viene el siguiente”. Esa actitud mental o emocional es la que nos lleva a sufrir en realidad, a angustiarnos de nuevo, y no nos damos cuenta de que esa angustia está en nosotros, así como la ausencia de sufrimiento también vive en nosotros.


El hecho de buscar la solución al sufrimiento afuera de nosotros hace que no podamos encontrarla. Es así como todo lo que hemos montado: las relaciones, el ocio, el dinero, la salud... todo está enfocado afuera. Por ejemplo: una salud externa donde ingiero algo para tener salud, en lugar de encontrar esos espacios dentro de uno mismo.




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