Perder el Control


Cuando ocurre algo en nuestro día a día que dispara el campo emocional y nos lleva a perder el control de la situación, es cuando realmente la Vida puede tomar su papel. Cuando asoma el guión que hay ahí debajo y que tanto miedo nos da ver. Al mantener nuestra estructura, nuestra personalidad, no nos damos cuenta de que nos nubla, llega a cegarnos. Sólo vemos la Vida a través de nuestra forma de verla, pero no conseguimos ver la Vida desde los ojos de la Vida; desde la pasión de la Vida, desde el misterio de vivir. Queremos saberlo todo. Queremos dar un paso sabiendo lo que va a ocurrir y cómo va a ocurrir para que no se descontrole nada, para que ese impulso mío, explosivo, luminoso, pasional no se descarrile. Sólo hay una forma de aprender a no perder los papeles desde esa intensidad: sintiendo esa intensidad. Vivimos nuestra vida queriendo aprender a ir en bicicleta habiendo montado un sistema de pensamiento que no me permite subir a la bicicleta por miedo a caerme, por miedo a que me vean caer. De ahí, que nuestras relaciones sean tan poco transformativas. Nos encontramos y no nos transformamos.


Cuando dos seres humanos se encuentran hay todo un universo que puede ocurrir ahí y no ocurre porque nos relacionamos a través de nuestras personalidades, a través de lo que ya conocemos. Si yo me relaciono contigo o con el mundo utilizando aquello que ya conozco me genera seguridad, pero no aprendo nada. Relacionándome con lo que sé de ti estoy tranquilo, pero sigo sin aprender. Nos da miedo ese espacio de descontrol, ese no saber realmente qué soy en este instante, porque nunca he estado en este instante, ni tampoco sé lo que tú eres o quién eres porque nunca hemos estado juntos en este instante.


Fragmento del libro: Yo, libre de Sergi Torres & David del Rosario


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