🤭 Tu eres el RESPONSABLE de lo que SIENTES y piensas acerca de lo que ves afuera





El punto fijo Todos los sensores están puestos hacia fuera. De ahí que, básicamente, toda la información que recibo a través de mi experiencia cotidiana está basada en cosas que ocurren afuera. Sin embargo, quien sufre soy yo, es mi interior – mi Yo interno – y no hay sensores que me indiquen que ese sufrimiento no proviene de lo que ocurre afuera, sino que procede de cómo yo veo lo que ocurre a mi alrededor. Este, para mí, es el gran punto donde la humanidad ahora se está moviendo. Es decir, todos seguimos viendo y percibiendo un mundo externo del cual obtenemos cosas y, a pesar de todo, sabemos que nada de eso externo nos aporta lo que estamos buscando.


Aun sabiendo esto, lo seguimos buscando. En esta tesitura encontré un puente: fui consciente de que yo era responsable de lo que pensaba o sentía acerca de lo que veía que ocurría afuera. Ese fue el gran punto, o como Arquímedes lo llamaba, el “punto fijo” a través del cual pude hacer palanca y mover todo mi mundo. Descubrir que yo era responsable de lo que pensaba y sentía, me abrió las puertas a la posibilidad de aventurarme a la experiencia y dedicar mi vida a tomar la responsabilidad de mi pensamiento y mi sentir, pudiendo llegar a alcanzar la libertad. Entonces empecé a darme cuenta de que ese gesto mental, esa decisión, ese atender a mi responsabilidad dentro de una situación era aplicable a cualquier situación de vida. No importa quién había, qué me estaba diciendo, qué estaba ocurriendo, qué sentía o qué pensaba yo. Si accedía a tomar la responsabilidad de mí mismo podía alcanzar la libertad. Sólo esa posibilidad, ya me llevo a sentirme libre porque me di cuenta de que funcionaba en cualquier situación. Eso es fascinante.


Poco después, reconocí que no sabía hacerlo. No sabía tomar la responsabilidad de lo que me ocurría, pero pude tomar una decisión hacia la libertad. La decisión de enfocar mi vida a aprender cómo tomar la responsabilidad de todo lo que me ocurre.


Al principio, recuerdo que me resultaba muy difícil y pensaba que jamás lo podría conseguir, pero ahora que estoy en ese momento en el que puedo disfrutar de saber tomar la responsabilidad, cuando la gente me dice “sí, esto es muy bonito pero yo lo intento y no puedo”, alcanzo a ver el peso de esa idea. Si tú realmente quieres ir hacia la libertad, y te das cuenta de que no puedes tomar la responsabilidad, como mínimo te abres a aprenderlo. No te quejas. Te abres a aprenderlo. Es únicamente esa idea de “yo no puedo hacerlo” la que te vuelve a esclavizar de nuevo. Ese pensamiento “yo no puedo hacerlo, por lo tanto, no lo hago” proviene del sistema mental antiguo, del sistema mental irresponsable, donde yo creo que todo lo que a mí me pasa es por culpa de los demás, es por culpa de lo que ocurre. Y, básicamente, así es como nos movemos los seres humanos hoy en día. ​

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